¿Qué hacer si mis padres no apoyan mi decisión de carrera?

Definir qué carrera estudiar, muchas veces es la primera decisión responsable que muchos adolescentes deberán tomar en su vida. La presión del entorno más cercano, amigos y fundamentalmente de los padres, son elementos que muchas veces les producen altos niveles de angustia.

Muchos adolescentes viven en medios en que el mandato familiar es muy fuerte y que de una u otra manera influye en sus decisiones, lo que los lleva, incluso, a postergar sus propios intereses y proyectos personales por cumplir con las expectativas familiares, confundiendo en ocasiones las expectativas de los otros con las propias.

La mayoría de las veces no son conscientes de esta presión, pero sí la viven como una angustia permanente. La exigencia familiar y personal, por tener un buen desempeño en la prueba y por elegir una carrera de “elite” se convierten en elementos que obstaculizan una decisión basada en su propia vocación.

Les preocupa no solamente la situación de la prueba, si no que también hacer una elección que cumpla con las exigencias familiares y personales, que les permita tener un futuro próspero y vivir dignamente, elementos que los encierran y encasillan dentro de opciones que muchas veces no van de la mano con su vocación.

Cuando son pequeños, los niños y adolescentes siguen el modelo de sus padres, los ven como figuras dignas de imitar, por lo que no cuestionan sus opiniones y decisiones. A medida que crecen y van adquiriendo su propia identidad, descubren sus propios intereses, deseos y habilidades, que muchas veces no coinciden con las expectativas de sus padres, y es en este proceso cuando comienzan a construir un proyecto de vida personal, lejos de sus progenitores. De este modo, la presencia o presión implícita o explícita de los padres se siente más fuerte en el momento en que los jóvenes deben enfrentar una situación de vida tan importante como la de rendir la PSU y elegir una carrera profesional. En muchos, surge el conflicto interno en relación a cumplir sus propios sueños o acatar el mandato de los padres, quienes a menudo desean proyectar en ellos sus deseos pendientes, lo que a los adolescentes les provoca angustia por la posibilidad de equivocarse, y culpa, si su decisión se distancia de lo que esperan sus padres de ellos.

La sociedad, los padres, y ellos mismos, sancionan cualquier equivocación que puedan cometer. Esto hace que muchos jóvenes sientan que una mala decisión puede ser un fracaso, no solo para ellos, sino también para sus familias, lo que frecuentemente los lleva a decidir en función del éxito económico más que de la realización personal. Si bien la PSU es una instancia importante, , hay padres que olvidan que son sus hijos quienes tienen la última palabra, y su misión es acompañarlos en este proceso, y no presionarlos a elegir una opción determinada , aun cuando ellos sientan que es la más correcta.

Es importante recordar que muchos de los jóvenes que se ven enfrentados a rendir la PSU para seguir una carrera profesional, tienen entre 17 y 18 años, por lo que aún se encuentran en proceso de afianzamiento de su propia identidad. Definirse por alguna opción que implique renunciar a e otra, los complica, fundamentalmente si no cuentan con el apoyo familiar que reafirme su decisión. Inseguridad, culpa, frustración, soledad, son algunas de las sensaciones que pueden desarrollar. Para quienes están en esta situación, se les recomienda conversar con su familia, encareciéndole la importancia de que apoyen su decisión. Mostrarse seguros de lo que realmente quieren estudiar, integrar a sus padres en su elección, comunicándoles su entusiasmo, y contándoles detalles de la carrera que prefieren, que muchas veces puede que sus padres no conozcan. Con ello, los harán sentirse confiados en que la elección está tomada con convicción y conocimiento.

A los padres se les recomienda apoyar a sus hijos. Mostrarles que confían en ellos es muy importante para que sean capaces de resolver por sí mismos situaciones importantes de vida; es necesario respetar autonomía para definir su proyecto personal. No asfixiar con preguntas, sino que acompañarlos y apoyarlos, estar alertas a sus necesidades y saber percibir cuando requieren ayuda durante estos meses que les quedan antes de rendir la prueba.

Alejandra San Juan
Psicóloga

2 Comentarios »

  panxo escrito @ Septiembre 23rd, 2008 at 14:13

soy egresado y este año me di cuenta que lo que entre a estudiar no era realmente lo que yo queria
es dificil enfrentar a los padres y decirles que te equivocaste porque bienen consigo muchos cuestionamientos pero es peor que eso estar toda la vida haciendo algo que no te gusta

  MARIA DE LOS ANGELES escrito @ Septiembre 28th, 2008 at 18:43

eso es exactamente lo q quero que no me pase ademas del temor de q mi papas me digan q porqe pro como y cosas asi

Su comentario