Mejorar la calidad del estudio, implica trabajar métodos, estrategias y diversas técnicas que sean aplicables durante toda tu vida académica.
El primer paso para mejorar tu aprendizaje, es la organización de tu tiempo. Esta organización debe considerar no solo tus responsabilidades y actividades como estudiante, sino también aquellas de esparcimiento y diversión.
El ordenar tus actividades diarias en una agenda es de gran utilidad. Debes tener en cuenta a qué hora rindes más (si es durante la mañana, la tarde o la noche) y de acuerdo a ello, determinar tu propio horario, lo que optimizará la calidad del estudio y el aprovechamiento efectivo del tiempo que le dediques. Es importante que establezcas una rutina, en la que destines a lo menos un par de horas diarias a estudiar y reforzar distintos contenidos. La distribución de tu tiempo de estudio entre las distintas materias que debes abordar, dependerá del nivel de complejidad de cada una de ellas, de tu preparación previa y del grado de dificultad que tienen para ti.
Repasa regularmente lo que has aprendido, ya que, a medida que transcurre el tiempo, la información se hace más difícil de recordar. De los resultados de diversas investigaciones sobre el aprendizaje, se concluye que debes cumplir, idealmente, con tres instancias de repaso: 1) Cuando hayas revisado la mitad de los contenidos 2) 10 días antes de la prueba, deberías repasar la totalidad de la materia y 3) Un par de días antes de dar el examen, deberías realizar una revisión general, que te permita aclarar las dudas que todavía puedas tener. El entorno es un aspecto importante a la hora de estudiar. Busca un lugar en que no existan elementos distractores y donde tengas a mano todos los materiales que necesitas. No olvides que tu espacio debe estar bien iluminado, en orden e idealmente, sin ruido.
Alejandra san Juan
Psicóloga