Las Pruebas de Selección Universitaria están cada vez más próximas y probablemente, muchos jóvenes como tú se estarán preguntando si las estrategias de estudio que han estado utilizando son las adecuadas para obtener un buen rendimiento.
Para averiguarlo, te invito a hacerte las siguientes preguntas que te permitirán evaluar si estás en el camino correcto, o si debes buscar otras estrategias para lograr mayor productividad en el estudio.
1. Mi lugar de estudio, ¿Posee las condiciones físicas apropiadas para el aprendizaje (buena luz, temperatura adecuada, sin elementos distractores, etc.)?
2. ¿Tengo un horario de estudio y lo respeto?
3. ¿Me propongo metas claras que me incentivan a cumplir con lo planificado?.
4. Cuándo me propongo estudiar, ¿Me cuesta comenzar y me distraigo fácilmente?
5. Cuando estudio una materia ¿Comprendo realmente los contenidos y hago un esfuerzo por jerarquizar la información, discriminando entre ideas principales y secundarias?
6. ¿Utilizo estrategias de estudio que me facilitan el aprendizaje: resúmenes, subrayar ideas principales, etc.?
7. Cuando estudio un contenido nuevo, ¿Logro asociarlo a ideas y contenidos ya aprendidos?
8. ¿Organizo los contenidos aprendidos, mediante esquemas o mapas conceptuales, integrándolos a contenidos previos?.
9. ¿Retengo lo aprendido u olvido fácilmente lo que he estudiado?.
10. En definitiva, ¿Siento que aprendo realmente? ¿Creo que tengo capacidad para los estudios?
11. La planificación y organización de mi horario ¿Me permite compatibilizar el estudio con otro tipo de actividades recreativas y familiares?
El resultado de este autodiagnóstico te ayudará a determinar si la estrategia utilizada hasta el momento es la adecuada para ti. Recuerda que todos tenemos capacidad para aprender y que cada persona tiene su propio ritmo de aprendizaje. Si tu método de estudio es efectivo para ti, debes seguir potenciándolo. Si sientes que no aprendes, al punto que has llegado a dudar de tus capacidades, debes buscar una nueva estrategia que se adecue a tus características y necesidades.
Cualquiera sea el caso, no olvides que un estudio productivo está generalmente asociado a los siguientes elementos:
1. Tener las metas y objetivos claros. Saber por qué estás estudiando y qué quieres conseguir. Así tus esfuerzos tendrán un sentido, y podrás evaluar tus avances en función de los objetivos que tú mismo te has propuesto. No olvides que el esfuerzo que despliegues tendrá un único beneficiario, tú mismo, por lo que las metas que te propongas deben corresponder con tus propios intereses y expectativas.
2. Trabajar en forma sistemática y continuada en el tiempo. Para una buena preparación no hay atajos ni fórmulas mágicas. Debes aprender a planificar tu tiempo. Empieza por elaborar un horario de actividades semanales, que te permita programar tus actividades académicas y recreativas. Comprométete contigo mismo a cumplirlo y cúmplelo. No digas que tratarás de hacerlo, porque eso solo conduce a auto excusar el incumplimiento. Aquí no valen las buenas intenciones sino las acciones. Si eres organizado, tendrás tiempo para estudiar y recrearte.
3. Realizar un esfuerzo diario. Aunque el tiempo de estudio depende de la capacidad de concentración y el ritmo de cada cual, es recomendable, en términos generales, dedicar entre 1 hora y media y 2 horas diarias a esta actividad.
4. Tener todos los materiales a la mano. Cuando comiences a estudiar, no olvides tener a mano todos los materiales que utilizarás. De ese modo, evitarás interrupciones que reducen tu tiempo de trabajo y te hacen perder la concentración alcanzada.
5. Reforzar lo aprendido. Antes de estudiar un contenido nuevo, dedica unos minutos a revisar lo aprendido anteriormente; te permitirá ir integrando y relacionando la información.
6. Alternar estudio y descanso. Debes ir combinando horas de estudio con minutos de descanso. Cada cierto tiempo, date un par de minutos para descansar, estirarte, prepararte un café, para luego retomar otro bloque de estudio. Recuerda que después de cierto tiempo de concentración en una misma tarea, nuestra capacidad de atención a un mismo estímulo disminuye progresivamente. Los pequeños tiempos de descanso te permitirán focalizar y mantener la atención necesaria en tu actividad académica.
7. Combinar estrategias de aprendizaje. Alterna entre distintos tipos de actividades y estrategias de estudio: resúmenes, esquemas o mapas conceptuales, etc. sobre todo cuando la materia que abordas te resulta muy compleja.
8. Aplicar prontamente lo aprendido. Responde preguntas y desarrolla ejercicios sobre la materia estudiada. Para este efecto, las secciones Autoevaluación y Ejercicios Finales, contenidos en las clases del preuniversitario Virtual UNAB y los Ensayos Progresivos de cada curso, te resultarán muy útiles, ya que no solo podrás constatar si efectivamente has aprendido, sino que la explicación de cada pregunta te servirá de retroalimentación y refuerzo de tu aprendizaje. También, en la medida que puedas, conversa sobre lo estudiado con tus compañeros, amigos o familiares. De este modo, lograrás un aprendizaje significativo.
9. Si tienes un grupo de estudio, es bueno que coordinen esfuerzos, que tengan metas en común y que planifiquen muy bien el tiempo y las actividades a realizar. El número adecuado de integrantes es relativo y depende de las características y necesidades del grupo. Pero este no debería superar los 6 integrantes como máximo.
Recuerda que siempre es mejor ser sistemático, y distribuir el esfuerzo día a día, y no concentrar todo el trabajo en poco tiempo, por lo que evita seguir postergando la preparación de la PSU, y ten presente que los esfuerzos realizados hoy, tendrán buenos frutos mañana.
Alejandra San Juan Reyes
Psicóloga