Entre quienes rendirán la Prueba de Selección Universitaria en diciembre próximo, existe un grupo mayoritario que, durante este año, tendrá una doble responsabilidad: Rendir en el colegio y preparar la PSU.
Si te encuentras en esa situación, organización es una palabra clave para ti, ya que en este período tus esfuerzos deberán duplicarse para la consecución de tus objetivos en ambos frentes.
Trabajar en función de metas permite que el esfuerzo vaya teniendo sentido, y que puedas ir evaluando poco a poco tus avances. Por ello, es importante que tengas muy claro lo que quieres lograr. Es allí donde encontrarás la motivación para destinar el tiempo y la energía involucrados en el logro de tus objetivos.
Como le ocurre a algunos jóvenes, quizás percibas la PSU como un objetivo aún muy distante y ello te lleve a posponer la preparación, pensando que todavía es demasiado temprano para ocuparse de ella. Si ese es tu caso, es bueno que hagas un análisis de todo lo que deberás estudiar para rendir una buena prueba. De esta forma, te darás cuenta que lo mejor es empezar lo antes posible y no aplazar el comienzo del estudio. Ningún esfuerzo de última hora, por gigantesco que sea, reemplazará el trabajo sistemático desarrollado durante todo el año.
Una buena organización del tiempo te permitirá no solo reforzar aquellos contenidos de años anteriores comprendidos en la PSU, sino también responder con éxito a tus obligaciones escolares y disfrutar de tiempo con tu familia y amigos.
Involucrarse en actividades recreativas, compartir con la familia y con los amigos, forma parte del desarrollo normal de los jóvenes. Si sabes administrar bien el tiempo, podrás participar en ellas sin problemas, lo que además te ayudará a reducir el riesgo de estrés durante el año. Sin embargo, en algunos momentos críticos, por ejemplo, durante los períodos de pruebas y exámenes, es aconsejable reducir la frecuencia e intensidad de las actividades sociales, para mantener las condiciones físicas y psicológicas que te permitan enfrentarlas con éxito.
Si realmente se desea alcanzar una meta, hay que ser capaz de renunciar a algunas satisfacciones inmediatas. La opción es siempre personal. Lograr lo que nos proponemos, depende solo de nosotros mismos, y en algunas ocasiones, vale la pena “sacrificar” la diversión por el estudio.
Una buena planificación del trabajo implica desarrollar hábitos de estudio e idealmente, construir un horario semanal, que te permita compatibilizar las actividades académicas y de distracción.
Plantearse pequeñas metas, te permitirá ir evaluando tu propio desempeño, tus avances, tus fortalezas y tus debilidades e ir desarrollando estrategias de aprendizaje para potenciar aquellas áreas deficitarias. Esto, además, te proporcionará la sensación interna de ir avanzando, la tranquilidad de “haber cumplido” y la seguridad de un progreso paulatino.
Este es un año difícil para muchos. Es posible que en algunos momentos sientas que no estás haciendo bien las cosas, y que por alguna razón no estás cumpliendo con los objetivos que te propusiste en un comienzo, ya sea porque no te estás esforzando lo necesario, o porque la organización del tiempo no te está dando los resultados esperados, lo que puede desencadenar síntomas de estrés o ansiedad. En estos casos, existen algunas técnicas de relajación muy útiles para el control de los síntomas que, acompañados de actividad física, junto al apoyo y la comunicación con personas cercanas que te ayuden a replantearte tus actividades y redistribuir el tiempo, te permitirá enfrentar de mejor manera estos periodos de ansiedad.
La familia cumple un rol fundamental como red de apoyo para los jóvenes que sufren una crisis de ansiedad. Los padres deberían estar siempre disponibles y alertas cuando observen algún síntoma de angustia, desesperación o frustración en sus hijos. Mantenerse atentos a sus necesidades, proporcionarles un espacio de contención, seguridad, cariño y la tranquilidad de que ellos estarán siempre ahí entregándoles su apoyo, cada vez que lo requieran, es lo más recomendable. Deben recordar que cada ser humano es único y con necesidades diferentes, por lo que cada uno de sus hijos, expresará sus emociones de distinta manera, y dependerá de la dinámica de comunicación al interior del grupo familiar la forma en que ellos manifiesten lo que les está pasando.
En el caso que decidas matricularte en algún preuniversitario, la responsabilidad, organización, persistencia y esfuerzo, son actitudes fundamentales. El asistir o participar de un preuniversitario no solo reforzará los aprendizajes escolares, sino también te permitirá desarrollar algunas habilidades muy útiles, incluso para los primeros años de universidad.
En este sentido, prepararse en un preuniversitario virtual ofrece la posibilidad de organizar el tiempo, de acuerdo a las necesidades individuales, lo que es una ventaja. A la vez, exige mayor responsabilidad y autonomía. En el espacio virtual, cada uno es sujeto activo de su propio aprendizaje, condición que, sin duda, constituye uno de los principales factores de éxito en la vida universitaria.
Alejandra San Juan
Psicóloga